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Alergia a los frutos secos: precauciones y alternativas

7-julio-2018

La alergia a los frutos secos puede privarnos de uno de los alimentos más completos y saludables que existen. Pero hay muchas alternativas para suplir su poder nutritivo. 

Los frutos secos son un grupo de semillas que de forma natural están compuestas por menos de un 50 % de agua. Aunque entre ellas no hay relación botánica, desde el punto de vista de las alergias alimentarias se las considera un grupo homogéneo. El motivo es que los casos de reactividad cruzada o alergia a varios frutos secos a la vez son muy habituales. De hecho el cacahuete, al que se mete en esta categoría, no es técnicamente un fruto seco sino una leguminosa.
Los frutos secos más consumidos en España son (según la lista publicada por la AEPNAA):

  • Anacardo.
  • Pistacho.
  • Semillas o pipas de Girasol.
  • Avellana.
  • Semillas de calabaza.
  • Castaña.
  • Bellota.
  • Nuez, nuez pacana y nuez de Brasil.
  • Semillas de Lino.
  • Sésamo.
  • Piñón.
  • Almendra.

Una gran fuente de nutrientes

Los frutos secos son similares entre ellos en cuanto a su composición. Pero cada uno presenta características únicas, sobretodo en su volumen de vitaminas y minerales.
Entre sus componentes nutricionales destacan:

  • Las proteínas vegetales: un componente de éstas es la arginina, un aminoácido esencial bueno para el sistema cardiovascular.
  • Las grasas insaturadas: nos ayudan a mantener a raya el nivel de LDL o colesterol “malo” y previenen enfermedades cardiovasculares.
  • Los minerales: los frutos secos son fuente de calcio, fósforo, potasio, magnesio y manganeso. Todos ellos son beneficiosos para los huesos, y para los sistemas nervioso y cardiovascular.
  • Las vitaminas: sobretodovitamina E (poderoso antioxidante) y vitaminas del grupo B como el ácido fólico, que ayudan a nuestro metabolismo y a nuestro sistema nervioso central.
  • La fibra: nos ayuda a controlar nuestros niveles de azúcar, de insulina, y de LDL o colesterol “malo”.
  • Los esteroles vegetales: éstos son compuestos similares al colesterol pero de origen vegetal. Nos ayudan a reducir la cantidad de colesterol que es absorbida por nuestro cuerpo.

¿Por qué se produce la alergia a los frutos secos?

Como ya hemos explicado en algún otro post sobre alergias, el organismo de algunas personas percibe ciertas proteínas de los frutos secos como un alérgeno. Es entonces cuando produce contra ellas un anticuerpo, la inmunoglobulina E (IgE), que desencadena síntomas de diversa gravedad.
El caso de los frutos secos es un poco especial ya que algunos de estos alérgenos son muy resistentes al calor y a los procesos digestivos. Esto hace que muchas veces las reacciones alérgicas sean intensas. Y que incluso en algunos casos puedan llegar a ser muy graves.
El fruto seco que más casos de alergia provoca en Europa es la avellana. En España, son la nuez y la almendra las que lideran la lista.
Muchas veces, como os decíamos, cuando sufres alergia a un fruto seco es muy posible que también reacciones a otros. No existen patrones claros a ese respecto, aunque hay estudios que sugieren que la nuez, la avellana y la almendra suelen estar asociadas en muchos pacientes.

¿Qué síntomas produce la alergia a los frutos secos?

Los síntomas de la alergia a los frutos secos pueden aparecer tanto justo después como horas después de comerlos. Los más frecuentes son:

  • Síntomas iniciales: goteo nasal, erupción en todo el cuerpo, hormigueo en la lengua.
  • Más importantes: dificultad para respirar, inflamación (garganta y otras partes del cuerpo), bajada de presión arterial, mareo, urticaria, vómitos, calambres abdominales y diarrea.
  • El estadio más grave de estos síntomas sería el shock anafiláctico, una reacción alérgica exagerada que puede llegar a causar la muerte.

Alimentación: precauciones y alternativas

Como en el caso de la mayoría de alergias alimentarias, el tratamiento de la alergia a los frutos secos pasa por excluirlos de nuestra alimentación.
Aunque suene simple, hacerlo puede ser un poco más complicado de lo que parece, ya que los frutos secos están presentes en muchos alimentos sin que seamos conscientes de ello. Algunas precauciones básicas que debemos tomar son:

  • Comprobar en las etiquetas de los alimentos si éstos contienen trazas de frutos secos.
  • Si toleramos algún fruto seco, comprarlo siempre con cáscara para prevenir una posible contaminación cruzada.
  • Ir con cuidado con el sésamo que sirve de decoración para panes, galletas y otras piezas de repostería. En este mismo grupo de alimentos, tener en cuenta que muchos también contienen frutos secos en su composición (bizcochos, panes de semillas…).
  • Evitar aceites como los de girasol, cacahuete, sésamo, etc.
  • Evitar alimentos que contengan entre sus aditivos proteína vegetal hidrolizada (es el caso de los cereales, por ejemplo).
  • No ingerir cremas de untar como el tahini, la pasta de almendra, la crema de cacahuete, o las clásicas cremas de cacao (que contienen avellana). Así mismo, evitar las mantequillas de frutos secos.
  • Ir con ojo con las salsas, ya que a muchas de las más habituales se les añaden frutos secos (salsa barbacoa, salsa pesto, salsa worcestershire).
  • Tener especial cuidado con la cocina asiática, en la que se usan muy habitualmente frutos secos o aceites derivados de éstos. En el caso de los típicos buffets orientales, tener en cuenta que los cubiertos con los que nos servimos los platos pueden estar contaminados con trazas de frutos secos.
  • Helados, pasteles, turrones y bombones son también alimentos que pueden fácilmente contener frutos secos.
  • Evitar alimentos que en su etiqueta contengan palabras como “emulsified” o “satay”, ya que es posible que éstos estén espesados con cacahuete.

¿Cómo suplir los micronutrientes de los frutos secos?

Prescindir de los frutos secos significa prescindir de un montón de micro-nutrientes que les son característicos. Por lo tanto es conveniente conocer qué otros alimentos pueden aportarnos los mismos nutrientes sin riesgo de reacción.
Los cinco más normalmente citados son:

  • Vegetales (hortalizas, frutas y verduras). Son una genial alternativa ya que nos aportan fibra, antioxidantes, fitonutrientes, fitoestrógenos, vitaminas y minerales. Cuantas más variedades distintas comamos, más completa será nuestra ingesta de nutrientes.
  • Legumbres. Aportan proteínas vegetales, fibra e hidratos de carbono de absorción lenta. También son fuente de minerales (hierro, magnesio, calcio, zinc, fósforo), y de vitaminas de los grupos E y B.
  • Pescado azul. Contiene muchos ácidos grasos omega 3. También vitaminas E, A y D y minerales como el calcio, el yodo, el hierro y el potasio.
  • Cereales. Nos aportan fibra, vitamina E, ácido fólico y minerales (calcio, magnesio, potasio, hierro, zinc). También hidratos de carbono de absorción lenta, que evitan bajones en el nivel de azúcar en sangre y nos proporcionan energía física y mental.
  • Aceite de oliva. Es rico en ácidos grasos y antioxidantes, que protegen nuestro sistema cardiovascular.

Teniendo en cuenta estos consejos evitaremos cualquier posibilidad de déficit nutricional.
Pero ante todo, como solemos recomendar, no dejes de consultar con un buen profesional médico especializado en nutrición si tienes la sospecha de estar desarrollando alergia a los frutos secos.

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